Ese momento en el que te evades y no prestas atención a nada. Ese momento en el que el sonido enmudece y crea la más dulce melodía sorda. Ese momento en el que todos tus movimientos carecen de sentido alguno, convertido en un autómata de tu propio subconsciente, siguiendo unos pasos no escritos pero que recorres como si estuvieras leyéndolos.
Ese es el momento que quiero, que busco, que necesito, que quiero. Ese es el momento que busco cada noche y que acaricio por segundos… pero que se va tan rápido como vino…y hace despertarme al día siguiente únicamente con la duda de si hoy será el día en el que permanezca ahí, en ese momento, en ese instante.
Pero no lo es. Nunca lo es.